Hace unos meses, nos escribieron preguntando si podría una persona acostumbrarse tanto al uso de un juguete erótico que luego las prácticas en pareja no le resultaran estimulantes. A continuación, os dejamos algunas claves sobre la respuesta que le dimos e inauguramos nuestro consultorio:

¿Podría gustarme tanto un juguete erótico que perdiera el interés por mi pareja?

Por poder, claro que puede ocurrir, pero no es algo frecuente. Para ello, se nos ocurre que tendrían que confluir varios factores, pero los dos principales serían: que el placer obtenido a través del juguete fuera inigualable y que el placer que depende de la magia de la pareja fuera igualable. Veamos ambas posibilidades.

Por un lado, los accesorios eróticos representan una posibilidad más dentro del abanico de la erótica. Nadie debe obligarse ni obligar a utilizarlos, como nadie debe sentirse obligado/a a practicar una penetración.

Los accesorios eróticos están diseñados para ofrecer distintas formas de sentir. Y por supuesto, esta experiencia dependerá de toda la biografía de esa persona en cuestión, del momento determinado, de si decide que los juguetes sean algo individual o algo a usar en pareja…

En cualquier caso, sería como preguntar si comer dulces puede hacer que te dejen de parecer apetecibles las verduras; por pasar puede pasar, pero las personas disfrutan de la variedad de alimentos igual que disfrutan de la variedad de prácticas eróticas, porque cada una te acerca a una faceta del placer distinta. En la variedad está el gusto.

Además, el uso de juguetes eróticos en pareja suele conllevar una significación distinta. Es decir, las parejas que usan juguetes o accesorios no los usan en todos y cada uno de sus encuentros, sino en los que les apetece. Volviendo a las metáforas, obviamente el cara a cara es la mejor manera de comunicar y comunicarse, pero eso no quita que las personas también utilicemos teléfonos, mensajes de texto, etc.

El otro factor importante sería la pericia de la pareja, entendiendo que puede referirse tanto a las pocas habilidades del otro o la otra, como a las falta de magia, de chispa, de salero que se genere entre ambos, lo que en psicología llamaríamos interacción.

Juguete Erótico

La sexualidad sirve para muchas cosas -aunque nos empeñemos en reducir sus funciones a dos: el placer y la reproducción-. Aparte de diferenciarnos y construirnos como seres únicos, la sexualidad sirve para aprender, para conocer y conocernos. Todos y todas aprendemos a lo largo de su vida a tocar y ser tocados, a expresarse, a decir qué les gusta y qué no, qué partes del cuerpo nos gustan que nos acaricien, en qué contextos, de qué formas… Y la única forma de aprender es probando.

Tristemente existen personas que no han tenido muchas clases, teóricas y prácticas, y su repertorio erótico es pobre o poco interesante. Otras veces el propio recorrido de la pareja puede reducir o extinguir estas habilidades. Pero es cierto que existen personas y parejas que no son capaces de darse placer.

En ese caso, hay varias opciones. Hay parejas que deciden vivir sin una erótica o sin una erótica genitalizada, otros buscan ayuda, otros se dejan, otros tratan de ayudarse… Lo relevante es saber expresar lo que está sucediendo e involucrarse en una búsqueda de soluciones.

Y ya en otro nivel tendríamos la adicción. ¿Podría desarrollarse una adicción por un juguete erótico? Pues sí. Pero recuerda que para que podamos hablar de adicción debería existir una funcionalidad distinta al placer, es decir, ya no uso el juguete para darme placer, sino para calmar mis nervios, para evitar las relaciones con mi pareja, para evitar el contacto con las otras personas… Tendría que percibirse una falta de control en su uso; y también, tendría que existir una repercusión intensa en la vida cotidiana, esto es, dejo de ir a trabajar, de disfrutar de mi tiempo libre, de relacionarme con otras personas, etc.

Así que, en resumen, lo habitual es que no ocurra. Los juguetes y accesorios eróticos, tanto a solas como en pareja son un aderezo, un ingrediente extra, una posibilidad más que explorar. Si en el algún momento sucede lo que nos planteabas, busca y encuentra, probablemente hay algo más.

Daniel Santacruz. Psicólogo y Sexólogo en Terapia y Más. 

 

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