¿Qué es la Terapia de Pareja?

La terapia de pareja se ocupa de las dificultades relacionadas con la gestión de diferentes cuestiones con la persona con la que hemos decidido compartir nuestra intimidad, nuestro proyecto de vida y nuestra erótica.

En terapia de pareja no hablamos de dos personas, si no de dos personas y su relación. Es decir, la pareja es un sistema dinámico (siempre está cambiando), significante (crea sus propios gestos, su propio lenguaje) e interdependiente (sus miembros dependen uno del otro). Por tanto, la terapia de pareja se dedica a intervenir en todas las dificultades derivadas de este sistema.

¿Cuándo acudir a Terapia de Pareja?

Habitualmente las parejas acuden a terapia cuando tienen dificultades que no saben cómo afrontar (como problemas de convivencia) o cuando su forma de relacionarse no resulta eficaz o adaptativa (por ejemplo, discuten constantemente).

Cuando estas dificultades se valoran como muy frecuentes o muy intensas, si generan un malestar significativo en uno o ambos miembros de la pareja y/o afecta a otras áreas vitales, puede ser el momento de acudir a terapia de pareja.

¿Cuáles son los principales motivos de consulta?

Los principales motivos de consulta en terapia de pareja son:

¿Cómo funciona una intervención en Terapia de Pareja?

Es habitual encontrarnos que sólo uno de los miembros de la pareja está dispuesto a reconocer las dificultades o está dispuesto a tratar de cambiar. En estos casos, también se puede realizar terapia de pareja, aunque resulta más efectiva cuando ambos se responsabilizan.

En terapia de pareja el objeto de la intervención es la relación, por lo que si uno o ambos miembros de la pareja tienen dificultades individuales, puede ser necesario que realicen terapia individual antes de afrontar una intervención en pareja.

El papel del psicólogo/a o sexólogo/a es el de acompañar, guiar y enseñar estrategias a la pareja para maximizar los beneficios de su relación y minimizar las consecuencias negativas; en resumen, proporcionar herramientas para flexibilizar la relación y hacerla más adaptativa a las necesidades de cada momento.

Para que una intervención en pareja sea eficaz, se requiere del trabajo conjunto entre terapeuta y pareja.

Por último, la intervención se compone de evaluación (recogida de información, análisis y diseño del tratamiento), tratamiento (aplicación del plan de acción) y seguimiento (observación de la evolución y prevención de recaídas). Cada intervención es única y requiere de un tiempo y unas técnicas específicas.

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