“¿Te ha comido la lengua el gato?”, “Anda, ve a jugar con esos niños en lugar de refugiarte en mi regazo” , “No te pongas tontorrón/a”… Son algunas de las frases que decimos a los niños/as cuando queremos ayudarlos a superar la timidez ante situaciones novedosas.

La timidez es una sentimiento universal y todos/as lo experimentamos en mayor o menor grado alguna vez en la vida. Sirve para mantenernos observadores de las experiencias novedosas y permitirnos actuar de forma más segura una vez que interpretamos que ya tenemos cierto control sobre la situación. Nos permite ser más prudentes en las situaciones desconocidas y establecer nuevas relaciones de forma más segura.

Durante la infancia, la timidez suele ser más habitual ya que el/la niño/a se enfrenta a más contextos novedosos, en los que necesitará un tiempo de observación y habituación para sentirse seguro/a y comportase libremente.

¿Cómo puedes ayudarlo a superar la timidez de forma positiva?

Ponte en su lugar. Procura comprender lo inquieto/a o bloqueado/a que puede estar sintiéndose. Permítele disponer del tiempo de reacción necesario para acomodarse a la nueva situación social ordonnance acheter viagra. Recuerda que la timidez es un sentimiento adaptativo y que todos/as nos sentimos retraídos en algunas circunstancias. Cuando el/la niño/a se encuentre en un contexto diferente al habitual, necesitará su tiempo de reacción, no el que otros traten de “imponerle”.

Anticipa las nuevas situaciones y recuérdale estrategias que le funcionaron en situaciones pasadas.

Proporciónale la mayor gama posible de experiencias sociales, de manera que se habitúe al sentimiento de novedad y cada vez requiera periodos más cortos de adaptación. Así aprenderá nuevas estrategias y sus miedos irán disminuyendo. Los/as niños/as aprenden de todas las situaciones sociales pero, sobre todo, en las que interactúan con sus iguales. Facilítale encuentros con amigos/as de su edad: colegio, cumpleaños, actividades extraescolares, ir al parque…

Anímale a atreverse. A que pida él los productos en el mercado, que pague la compra, que se presente a unos/as niños/as en el parque, …

Ofrece sin presionar. A más presionado/a se sienta, más aumentará su ansiedad y temor, por lo que le costará más sentirse tranquilo en la situación. Respeta sus tiempos.

Evita comentarios delante del niño/a acerca de su timidez. No se trata de un rasgo de personalidad inmodificable, sino de una reacción emocional que se modifica con la práctica. Si escucha “Es que es muy tímido/a”, puede interpretarlo como una característica propia innata e inmodificable y malinterpretar que no puede hacer nada por cambiarlo.

No tomes la iniciativa por el/ella. Esta forma de sobreprotegerle reducirá sus posibilidades de aprendizaje de superación, lo que le hará sentirse más inseguro/a en el futuro.

Ten paciencia, tranqulidad y observa los pequeños logros. El proceso de cambio es lento, no pretendas que pierda sus temores en dos días.

No caigas en la trampa de la evitación. Si detectas que el niño/a está evitando determinadas situaciones por la inquietud que le generan, ayúdale a entender que es normal que se sienta así, anticipa con él/ella qué va a pasar, qué estrategias puede utilizar para superar el temor y lo bien que se va a sentir después.

Aprovecha cualquier situación cotidiana para que el/la niño/a pueda observar a otras personas interactuando y aprenda nuevas estrategias que le permitan sentirse más seguro/a.

Y recuerda que en Terapia y Más podemos ayudarte.

Julia Silva García.

Psicóloga de Terapia y Más.

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