¿Ansiedad en la recta final? Para muchos/as estudiantes los exámenes no son más que uno de los pasos del proceso de estudio, pero a otros les provoca tanta ansiedad que les lleva a quedarse en blanco en los exámenes, no rendir adecuadamente o a tener problemas físicos, como fuertes dolores de cabeza, insomnio o problemas digestivos. Desde Terapia y Más queremos ayudaros a vencer a la ansiedad ante los exámenes y superar esta última etapa con éxito.

Para Carlos el último trimestre del curso pasado, que estudiaba 3ºESO, fue un auténtico calvario. Este adolescente se caracteriza por ser un estudiante responsable, que lleva sus tareas al día, con un currículum académico cargado de excelentes notas. Pero el curso pasado se le hizo cuesta arriba. Por primera vez tuvo que afrontar suspender alguna asignatura. Marta, su madre, recuerda lo mal que lo pasó ante los primeros suspensos: “lloraba desconsoladamente, aquello se convirtió en una tragedia… Es que es demasiado responsable”. A partir de ese momento, en el intento de mejorar los resultados, Carlos entró en un horrible bucle: pasaba las tardes enteras estudiando, dejó de salir con los amigos y de hacer otras actividades de ocio, se borró de actividades extraescolares, … Pero, cuando realizaba los exámenes, los resultados no reflejaban el esfuerzo realizado.  “Me quedo en blanco”, eso era todo lo que Carlos decía con ojos llorosos y encogiéndose de hombros. Carlos estaba metido en el bucle de la ansiedad ante exámenes.

La historia de Carlos no es un caso aislado. Se estima que entre el 15% y el 25% de los/as estudiantes sufren niveles elevados de ansiedad ante los exámenes, lo que, además de mermar el rendimiento intelectual, lleva a provocar malestar físico, como problemas de insomnio, trastornos digestivos, dolores musculares o de cabeza.

¿Qué es la ansiedad?

Para realizar cualquier actividad (deporte, leer, pasear, jugar, charlar,..) es necesaria cierta dosis de energía que estimule a la acción. Esta energía positiva, que nos mueve, es la motivación. Cuando estamos viviendo una situación peligrosa o que nos pone en riesgo, ya sea de manera real o imaginaria, se requieren niveles más elevados de energía para asegurarnos de que nuestro organismo reacciona con la eficacia necesaria, entonces la motivación pasa a ser inquietud. La inquietud, por tanto, es una emoción necesaria y sana que nos motiva a llevar a cabo una acción de manera más intensa. Pero, cuando lo que anticipamos es un peligro demasiado elevado o invencible, la inquietud se transforma en miedo paralizador, es decir, en ansiedad. Y así es como los exámenes pueden convertirse en la peor pesadilla para un/a estudiante:  se suele comenzar con cierta motivación por aprender y aprobar pero, en caso de que exista presión por parte del entorno, o que los noveles de autoexigencia sean demasiado elevados,  o debido al miedo al fracaso, o a las comparaciones con los demás,… los exámenes se van convirtiendo en situaciones que más inquietan más que motivan.

¿Y si suspender es una auténtica tragedia? ¿Y si los resultados de los exámenes son tomados como el reflejo de la valía personal? ¿Si me juego la aprobación o desaprobación de mis padres o profesores?… Entonces será mucho más probable que la inquietud positiva, la que nos pone en una alerta controlada, nos mantiene concentrados y activos para aumentar el rendimiento y facilitar la obtención de la meta, se transforme en ansiedad bloqueadora, ya que a más activación, peor rendimiento  y menor probabilidad de éxito en los exámenes.  Como la profecía se cumpla (“Voy a suspender”), será más fácil que la ansiedad se vuelva a activar ante las futuras situaciones de examen, ya que lo que la persona seguramente no anticipe el examen como una situación precisamente gratificante… Y ya tenemos cerrado el bucle ansioso.

¿Cómo se manifiesta?

Podemos tratar de identificar la ansiedad ante exámenes a través de tres tipos de respuestas:

  • Pensamientos: lo que uno/a se dice a sí mismo/a con respecto a la tarea y/o a sus capacidades, por ejemplo, mientras que decirnos “es difícil pero si te organizas podrás sacarlo” facilita el proceso, pensamientos del tipo “seguro que no soy capaz de aprobar”, “me volveré a quedar en blanco”, “no sé para qué hago tanto esfuerzo si luego no me servirá de nada” son bloqueadores del proceso a estudio y activadores de ansiedad.
  • Síntomas físicos: la ansiedad genera reacciones físicas que preparan al cuerpo para luchar o huir, como el aumento de sudoración, la palpitaciones elevadas, trastornos intestinales, alteraciones del sueño, tensión muscular, dolor de cabeza, nauseas o vómitos, entre otros.
  • Comportamientos: algunos comportamientos que pueden informarnos de ansiedad son las constantes visitas a la nevera, el movimiento de piernas, morderse las uñas, verborrea incontrolable  y/o estar más irritable de lo habitual.

¿Cómo se puede controlar?

  • Detectar los pensamientos irracionales que activan la ansiedad y modificarlos por pensamientos objetivos, realistas y facilitadores del cambio. Los pensamientos irracionales nos suelen llevar a conclusiones generalistas, catastrofistas, extremistas, incontrolables… Conviene tratar de modificarlos por otros más realistas, objetivos, que describan acciones concretas y en los que el control dependa de uno/a mismo/a… Por ejemplo, si se detecta un pensamiento como “seguro que vuelvo a quedarme en blanco” se puede sustituir por “en el último examen me quedé en blanco porque lo estudié todo en el último momento, llevaba días sin dormir lo suficiente y llegué muy nervioso/a al examen. Si esta vez me aseguro de estudiar con más tiempo, dormir ocho horas diarias y llegar tranquilo/a, no tiene porqué pasar lo mismo”. En lugar de pensar “sería terrible suspender” cambiarlo por “suspender no es agradable pero no se acabaría el mundo ni yo sería peor persona. Voy a esforzarme para que no ocurra, pero si pasara, trataré de aprender de la experiencia”.
  • Practicar relajación para atacar a la ansiedad desde el cuerpo. Disminuir la activación física aumenta la sensación de control y mantiene el adecuado funcionamiento orgánico.
  • Atenuar la ansiedad desde los comportamientos, con entrenamiento en autocontrol, uso de adecuadas técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje, hacer una correcta preparación y entrenamiento en realización de exámenes, facilita que la inquietud no se eleve a ansiedad, ya que permite comprobar en cada momento del proceso la capacidad real que se tiene para superar la situación temida.
  • Presentarse a los exámenes y afrontar el temor, ya que la evitación a exámenes tiende a aumentar el miedo irracional y , por tanto, la ansiedad.

En caso de que desees ayuda al respecto, en Terapia y Más podemos ayudarte a superar con éxito los exámenes y sin ansiedad, ya que somos un equipo de Psicólogos especializados en tratamiento de ansiedad, en mejora de los procesos de aprendizaje, del rendimiento intelectual y de las técnicas de estudio. Ahora ofrecemos un Curso intensivo de Coaching en Técnicas de Estudio en Madrid.

Julia Silva García. Psicóloga Sanitaria en Terapia y Más.

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