14 de febrero. ¡Qué gran fecha para ser pareja! Se respira el romanticismo, se terminan las cajas de bombones, los corazones invaden la ciudad, las webs de planes echan humo, no hay mesas libres ni en los kebabs…

Así que desde Terapia y Más nos unimos al clima de pasión y locura generalizada y os dejamos una serie de recomendaciones para que seáis la pareja perfecta, para demostraros más y mejor cuánto os amáis, para ser la persona con la que toda pareja sueña (y que todas las parejas envidian).

NO HAGAS COSAS AGRADABLES

Deja de hablar, de mirar, de atender. Deja de dar besos, de saludar cuando llegas y despedirte cuando te vas. Deja de decir “te quiero”. No des las gracias ni pidas perdón. Deja de hacerle favores. No le toques la espalda cuando estéis en el sofá ni le pellizques el culo cuando pase a tu lado en casa. Deja de mandarle whatsapps cuando esté en clase o trabajando. Deja de ir a buscarle/la por sorpresa. No pases tiempo con él ni con ella, no reserves tiempo para los dos. Y haz lo mismo todos los días.

Total, ya lleváis mucho tiempo, ya os conocéis perfectamente y habéis hecho de todo. Sabes que los lunes no le apetece salir, ¿para qué intentarlo otra vez? Sabes que no te contesta lo que quieres oír, ¿para qué esforzarte en preguntarle? Además, ¿no dicen que la rutina es la base de cualquier buena relación de pareja?

LOS CONFLICTOS SE GANAN

Los conflictos (sin.: discusiones, encontronazos, ralladas, distintos puntos de vista, problemas…) o se ganan o se pierden. ¿Qué es eso de negociar o hablar? ¡Eso es de débiles! ¡¡Y la pareja es Esparta!! Mostrarse vulnerable en pareja es fracaso asegurado.

En cualquier situación y en cualquier momento, vuestra forma de pensar, de sentir, vuestras opiniones, creencias e ideas son las correctas. El polvo se limpia mejor como tú dices. La película que tú querías ver era mejor. Sus amigos son insoportables en comparación con los tuyos. Ese cuadro quedaba mejor donde tú dijiste. A ti te hubiera salido mucho mejor pedir que te devolvieran el dinero de la camisa. Se llega antes y mejor por donde cada uno dice.

Así que hacéoslo saber y cuanto más fuerte mejor: gritad o no habléis en días, repetíoslo cada vez que os surja la oportunidad, centraos en ganar (o en no perder) en lugar de comunicaros con el otro y consensuar una solución, ¿qué podría pasar? ¿que la relación mejorara? ¿que hoy le tocara cede al uno y mañana al otro? Tonterías. Siempre hay que llevar razón.

NO COMUNIQUES

“Calladito/a se está más guapo” os decían de pequeño/a. Y así es: siempre es mejor callarse lo que opinas sobre algo que ocurre, o sobre algo que ocurrió, o sobre cómo te ha tratado su madre, o sobre cómo ha tratado al niño, o sobre cómo lo está pasando en el trabajo… que decirlo. Y además, no tienes permitido cambiar de opinión. Las opiniones son perennes, como las hojas del pino.

No expresar lo que sentís o expresarlo a través de filtros (el ataque, el reproche, el comentario dañino y venenoso) es mucho más efectivo que comunicar lo que os molesta o la solución que planteáis. Cuanto menos os conozca la pareja, mejor te tratará. Es una máxima grabada en piedra. Como lo de que si me quiere, sabrá lo que estoy pensando.

CONTROLA A TU PAREJA, ES LA ÚNICA FORMA DE SABER

Al contrario que la pegadiza sintonía de los ochenta, es mejor controlar. Vigila cuándo sale, cuándo entra, a quién escribe y a quién saluda, si está firmando el ticket bien o mal (y si está mal díselo por supuesto), si coloca tus libros como tú los tenías, si ha vuelto a poner el asiento del coche a la misma altura, a qué hora se conecta y a qué hora apaga el móvil, a quién le comenta el estado en facebook, cómo habla con su mejor amigo o su mejor amiga, dónde está en cada momento y por qué no está contigo…

Nada como la alerta constante para generar un estado de plena, mutua e incondicional confianza. Así siempre te respetará y te amará. La mejor forma de coger arena del mar es apretarla muy fuerte con el puño, así no se escapará. Nunca.

SIEMPRE JUNTOS

Él es para ti. Ella es para ti. Sois la mitad de un todo místico y especial. Algo que nadie antes que vosotros había sentido ni comprendido. Eso es el amor verdadero. El amor lo puede todo. Todos los libros, películas y religiones del planeta no pueden estar equivocados.

Así que abandonad a vuestros amigos, vuestros intereses, dejad de compraros ropa o libros, dejad de quedar con la gente que le cae mal al otro. No quedéis con otras parejas. Nunca salgáis por separado. Levantaos, desayunad, ir a trabajar y volver en siniestra sintonía.

Siempre juntos para desearos más y mejor. Siempre juntos para comunicaros de forma efectiva y natural. Siempre juntos para que a uno no le pase nada que no sepa el otro. Siempre juntos, como los grandes amores.

CÁMBIALE/LA

Y lo que no te convenza, cámbialo. Si fuma, insiste y ataca hasta que lo deje. Que es despistado y se deja todo por el medio, repíteselo cuantas veces sea necesario (que para eso llevas la razón). Que gasta demasiado y no llegáis a fin de mes, controla el dinero o pon malas caras cuando te haga regalos y te proponga salir (tu gestión el dinero es la adecuada, recuerda).

Cambiar a los demás siempre es posible y siempre es buena idea. ¿A qué estáis esperando? Recordad esa lista de cosas que os sacan de quicio del otro y sacadla a relucir constantemente. Te ama, así que cambiará.

Y si con esos consejos no celebráis el mejor Día de los Enamorados del mundo, a lo mejor no sois tan buenas parejas…

Por cierto, todo el artículo es irónico. ¡Qué gusto no ser la pareja perfecta!

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Daniel Santacruz. Psicólogo y Sexólogo en Terapia y Más.

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