¿Le gusta a todo el mundo todo lo que haces a lo largo de todo el día? Seguramente no. Pero vivir consiste en desarrollarse y conseguir nuestros objetivos y metas, no en justificarse constantemente ante los demás. Otras personas tratarán de engañarte, de justificarse para que lo hagas tú también o de hacerte ver que tienes que explicar tu comportamientos. Pero hay una gran diferencia entre caminar junto a alguien y caminar en su lugar.

Podría decirse que para dejar de justificarse, en resumen, hay que ser una misma o uno mismo. Fácil de decir pero, ¿en qué consiste ser “uno mismo”? Te lo explicamos:

1. Ponerse a uno mismo/a en primer lugar. Y no es ser egoísta, sino práctico. Ser egoísta sería ponerse a sí mismo únicamente o en todos los lugares. En una entrevista de televisión le preguntaron a Michelle Obama si no pensaba que era egoísta ponerse a sí misma en primer lugar (como había dicho anteriormente). Ella contestó: “No, que va, es práctico… Muchas veces le damos poca importancia a nuestra lista de prioridades porque estamos demasiado ocupados en los demás. Y una de las cosas que quiero transmitirle a mis hijas es que inviertan en ellas mismas tanto como invierten en otros”. Haznos caso. Intenta priorizarte en tu día a día.

2. Expresar las emociones. No existe razón lógica alguna para experimentar vergüenza o culpa por cómo nos sentimos en un momento determinado o ante una situación determinada. Es un signo de humanidad, es una forma de comunicar que no temes lo que piensen de ti, es una forma de mostrar tu naturaleza humana. Las personas que te juzguen por mostrarte sensible, vergonzoso/a, emotivo/a o desagradable son quienes deberían disculparse.

3. Aceptar las rarezas. No es raro ser raro. Todo el mundo es raro de alguna manera. Utilizamos demasiado abierta y ofensivamente términos como bizarro o freaky aplicado a las personas que muestran y celebran su pasión o interés por algo. De nuevo, castigamos los signos de identidad y humanidad. A la gente le gustan cosas raras, alejadas de lo que dicta la masa y los medios. Les gusta hornear su propio pan en casa, quedar para jugar con muñecas o salir a correr un lluvioso domingo de madrugada. Es más útil celebrar la diversidad que abochornarse de ella.

4. No tomarse las cosas personalmente. Es una pena, pero la gran mayoría de las veces la gente actúa, piensa y opina sin que tú seas la causa de ello. Que tú decidas tomarte todo personalmente está en tu mano, tú decides pensar si un comentario iba por ti o si un gesto estaba destinado a hacerte daño. Si te tomas todo personalmente, siempre estarás ofendido/a.

5. Decidir perdonar. En línea con el anterior punto, incluso cuando las cosas vayan dirigidas en tu contra (incluso las peores) el perdón también es tu decisión. El rencor es para las personas que creen que les deben algo, el perdón es para las personas que deciden levantarse y seguir hacia delante. Esto también implica perdonarse a uno mismo/a. Nadie aprueba todo lo que hizo en su vida, no seríamos nosotros/as mismos/as si no hubiéramos cometido esos errores.

Gary Ridgway asesinó a 71 mujeres en Estados Unidos. En su juicio, los familiares de las víctimas se explayaron a gusto. Gary sólo se emocionó ante el perdón del padre de una de ellas.

6. Decidir con quién quieres pasar tu tiempo. Muchas de las personas que hacen revisión al final de su vida no suelen echar en falta haber conseguido más objetivos en la empresa, haber limpiado más eficazmente o haber visto más películas y series; sino haber tenido más cenas románticas con su pareja, más conversaciones con su hermana o más cañas con los amigos/as. La mejor inversión de la vida es el tiempo que pasamos con los demás.

7. Evitar las comparaciones. Es un horror comparar tu progreso en la vida con el de otras personas. Cada uno/a necesitamos nuestro propio tiempo para seguir nuestros caminos y nuestras metas. Los grandes cambios en la vida no suceden cuando lo quiere la sociedad, suceden en función de una serie de condiciones externas a las personas y en función a la propia biografía de un individuo. No tienes por qué dar explicaciones de por qué tienes o no pareja, trabajo estándar o ganas tanto dinero. Nuestras vidas no son guiones de cine.

8. Errores y miedo a fallar. El error es la base del aprendizaje. Punto. Fallar es aprender, es progresar, es cambiar, es empezar, es olvidar. Falla más y falla mejor. Es decir, no gastes tu energía en justificar por qué has fallado, sino en evaluar por qué has fallado, aprender de ello y actuar de otra manera.

Daniel Santacruz. Psicólogo y Sexólogo en Terapia y Más.

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