¿Cuántas veces te has encontrado tratando de ordenar a tu pene que se mantenga erecto? Lo más probable es que el resultado haya sido el contrario al esperado. Y es que el pene no atiende a razones, más bien se comporta como un adolescente rebelde que hace lo opuesto a lo que le ordenamos.

¿En alguna ocasión te has preocupado por si los gatillazos pueden estar informándote de un problema físico? En un elevado porcentaje la causa de la disfunción eréctil es psicológica. Siempre que se descarten causas orgánicas, la pérdida de erección nos informa de que el cuerpo está muy sano y el pene está respondiendo de forma adecuada al estrés.

Si tienes erección mientras duermes, al despertarte o mientras te masturbas, probablemente la causa sea psicológica. Por lo general, suele haber una razón a tal acontecimiento: estar cansado, haber consumido más alcohol de la cuenta, tener estrés, preocupaciones, que la persona con la que estás manteniendo relaciones no sea demasiado deseada, sentir culpa, enfado, estar deprimido, estar distraído,  que no te esté gustando cómo os lo estáis montando, bajo deseo… En cualquiera de estos casos la dificultad de erección es una respuesta natural a una situación conflictiva, tensa, estresante, aburrida, … ¿No crees que da más muestras de salud y congruencia que el pene se mantenga en estado flacidez, reposo o que se pierda la erección en estas ocasiones? Como no solemos pensar así, si no que activamos una serie de pensamientos negativos como que eso no debería haber ocurrido, que la otra persona estará pensando que tienes un  problema, te cuestionas tus dotes amatorias o crees que el/la otro/a puede estar juzgándote, lo más probable es que ter quedes con una mala sensación del encuentro y vayas al siguiente encuentro marcando a tu pene el objetivo de portarse como corresponde, de dar la talla y dejarte en buen lugar. Será entonces cuando estés activando la rebeldía genital y tu pene haga lo contrario a lo que pretendes. ¿Por qué te empeñas en que tu pene esté relajado cuando tus pensamientos y el resto de tu cuerpo está en estado de alerta?

 ¿Por qué se comporta así?

El pene está formado por 3 cuerpos cilíndricos de tejido eréctil: 2 cuerpos cavernoso que están paralelos el uno al otro y, por encima de ellos, un tercer cilindro, el cuerpo esponjoso, que además del tejido eréctil contiene la uretra. Cuando hay excitación, se dilatan las arterias del pene y dan paso a más cantidad de sangre que es absorbida por el tejido eréctil. Para que se mantenga la erección, las venas por las que retorna la sangre del pene al cuerpo disponen de unas válvulas que se cierran mientras hay excitación y se abren si deja de haberla (sea porque se interrumpe o porque se tiene un orgasmo). Si hay buena salud, excitación, relajación y adecuada estimulación, las arterias por las que pasa la sangre al pene se dilatarán para permitir que entre más cantidad de sangre en el pene, se produzca la erección y las venas mantendrán las válvulas cerradas.  Sin embargo, si estás pendiente de si tu pene se erecta o no, lo que ocurrirá es que, al estar en estado de alerta, las arterias se contraerán dificultando la entrada de suficiente sangre al pene e imposibilitando la erección. En otras ocasiones puede ocurrir que estés relajado, excitado, tengas erección y justo en ese momento pienses “ahora no me falles, mantente así hasta que yo te diga”, es fácil que entonces, ante tanta presión, el pene flojee.  Se comporta así porque funciona muy bien: Al activar el estado de alerta, las venas reciben la orden de dilatarse para dar salida a la sangre que está concentrada en el pene y que puede ser necesaria en otra parte del cuerpo para resolver el problema.

Cuando esto ocurre es habitual recurrir a aumentar la estimulación para contrarrestar la pérdida de erección. Sin embargo, a más nos empeñamos, peor suele ponerse la cosa. Como mucho se logra cierta erección que no llega a ser completa, ya que las venas van a seguir dilatadas mientras el cerebro está enviando la orden de alerta. Por mucho que estimules, mientras sigas pendiente de que el pene responda, no hay nada que hacer.  Si quieres que el pene muestre tranquilidad, has de estar relajado: los encuentros sexuales no son un examen en el que aprobar o suspender dependa de la erección que logres. La satisfacción sexual va más allá de la erección.

Como ves, siempre que no haya causa física, las dificultades de erección son el resultado de que tu cuerpo responde adecuadamente al mensaje de alerta que le estás enviando. En lugar de ordenar lo que ha de hacer, procura predicar con el ejemplo. Si quieres que el pene se encuentre libre, tranquilo y relajado, has de demostrarle que el encuentro sexual es una situación de tranquilidad, libertad, relajación, placer, disfrute, juego…  Sin presiones, deberes, obligaciones o metas predeterminadas.

¿Qué tal si pruebas a cambiar algunos pensamientos? En lugar de decirte “Por qué a mí”, “no vuelvas a hacerme esto”, “no me dejes en ridículo”, “a ver si voy a estar enfermo”, “no estoy dando a mi pareja lo que quiere”, “a ver si me voy a quedar así”… prueba con “Qué sano estoy y qué bien me responde el organismo” o “gracias pene por avisarme de que esta situación no estaba siendo cómoda”.

Si esto no es sufiente, recuerda que en Terapia y Más podemos ayudarte.

 Julia Silva García. Psicóloga y Sexóloga de Terapia y Más.

 
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