La memoria suele considerarse como un complejo sistema de procesamiento de la información de todas las personas que opera mediante procesos de codificación, almacenamiento, construcción, reconstrucción y recuperación de esa información.

Durante estos procesos todos/as solemos añadir otra información a los recuerdos y podemos distorsionarlos por distintas razones:

  • Al percibir información también interpretamos. Los recuerdos que se almacenan en la memoria se basan en la percepción, pero también en el conocimiento previo y en suposiciones (inferencias probables) sobre aspectos no percibidos o no entendidos por completo.
  • Pero además, ese recuerdo almacenado probablemente es fragmentario, Por tanto, cuando tiempo después recordamos o intentamos recordar (recuperación), sólo se poseen fragmentos más o menos detallados a partir de los que reconstruimos el suceso inicial y rellenamos los huecos que faltan de acuerdo con las expectativas y conocimientos previos para que el recuerdo resulte coherente.

Recordar un suceso vivido puede propiciar que añadamos información que no fue percibida. La memoria se apropia de información de origen externo a través de los procesos perceptivos (visión, oído, tacto…) y de información de origen interno a través de los procesos cognitivos (pensamiento, imaginación, razonamiento…). Por esto, es probable que prácticamente todos los recuerdos tengan algún grado de distorsión.

MEMORIA SEMÁNTICA Y MEMORIA EPISÓDICA. La memoria semántica se refiere al conocimiento general del mundo. Este tipo de memoria representa información organizada como hechos, situaciones, sucesos, conceptos o lenguaje.

Por ejemplo, este tipo de memoria se encarga de que conozcamos cómo funciona un motor de combustión o las reglas a seguir al cenar en un restaurante, que podamos definir una palabra o conocerla en otros idiomas, que recordemos la trama de películas y series o que seamos capaces de imaginar qué ocurrió durante la Guerra de Vietnam pese a no haberla experimentado.

La memoria episódica se refiere al recuerdo de los acontecimientos pasados de la vida de una persona. Se trata de un tipo de memoria para información relativa a sucesos fechados temporalmente y localizados espacialmente en la biografía del individuo, y cuya vivencia se ha experimentado. Es una memoria autobiográfica. Este tipo de memoria también puede verse alterada por la intrusión de información adicional sobre vivencias nunca experimentadas como propias, lo que conocemos como falsos recuerdos.

En la memoria episódica se tiende a almacenar sucesos significativos para las personas, por ejemplo, se pueden recordar características físicas, emocionales e incluso detalles insignificantes de la situación en la que una persona estaba cuando se enteró de los atentados del 11M, de la muerte de Lady Di o de todo lo que hizo el día de su boda, mientras que resultaría muy difícil almacenar toda esta información de un día ordinario o una experiencia cotidiana.

LOS FALSOS RECUERDOS: ORIGEN Y DESARROLLO. Un falso recuerdo consiste en incorporar información de la memoria semántica a recuerdos episódicos. Esto es, conceder la categoría de “autobiográfica” (sucesos que uno mismo/a ha experimentado) a información sobre hechos externos o conocimientos generales. Para que se origine un falso recuerdo se deben dar una serie de condiciones:

  • La información incorporada se percibe como plausible o coherente.
  • Se desarrolla la creencia de que es probable que la información incorporada le ha ocurrido a uno mismo/a.
  • Se interpretan los pensamientos acerca del suceso como recuerdos.

Elizabeth Loftus, una psicóloga estadounidense, demostró este fenómeno. Reunió a un grupo de personas que habían visitado los parques temáticos de Disney® en algún momento con la excusa de realizar un estudio de mercado. Su tarea consistía en ver un vídeo publicitario sobre el parque. A varias de esas personas se les presentó un vídeo en el que aparecía Bugs Bunny publicitando el parque. Poco después, se les realizó una entrevista y varias de esas personas recordaban haber visto o haber saludado a Bugs en el parque. Lo curioso del caso es que Bugs Bunny es un personaje de Warner®, no de Disney® por lo que era imposible que estuviera en aquel parque. Aproximadamente el 30-40% de las personas que vieron el falso vídeo generaron un falso recuerdo.

El falso recuerdo puede desarrollarse mediante autosugestión, cuando se confunde información cognitiva (inferencias o conclusiones sobre una situación, conocimiento genérico sobre un tema) con información perceptiva (situaciones que han ocurrido realmente).

Las personas rellenamos, a partir de nuestras hipótesis previas, parte de nuestros recuerdos y después son esas construcciones las que recordamos. Incluso el simple acto de imaginar un acontecimiento falso puede incrementar la probabilidad de creer que ocurrió realmente.

De la misma manera, podemos llegar a desarrollar el falso recuerdo de un suceso por efecto de la sugestión de otra(s) fuente(s). A partir de información procedente de una fuente externa (otra persona, una película, un libro) llegamos a “recordar” detalles o sucesos inexistentes e incluso a creer que realmente hemos visto o vivido un detalle que ha sido sugerido. Esto es lo que se denomina efecto de información engañosa.

EL EFECTO DE INFORMACIÓN ENGAÑOSA. Cuando una persona es testigo de un suceso y después adquiere nueva información sobre el mismo, puede ocurrir que la nueva información provoque alteraciones en su recuerdo del suceso. Si esa nueva información es falsa, entonces es posible que dé lugar a errores en el recuerdo de esa persona, puesto que es posible que las dos clases de información lleguen a integrarse formando un nuevo recuerdo. Este fenómeno se conoce como efecto de información engañosa.

Imagina una serie de personas que presencia un atraco al bancopistol. Los atracadores entran con medias en la cabeza, amenazan al personal y se llevan el dinero, pero en ningún momento utilizan pistolas. Si, posteriormente, alguno de los asistentes menciona la palabra “pistola” o si un agente de policía pregunta “¿Vio usted el arma?” en lugar de “¿Vio usted algún arma?” puede alterarse el recuerdo de esas personas que, llevadas por el estrés del momento, no almacenaron si había armas o no.

Cuando alguien cree recordar información sugerida parece como si la información general que posee sobre acontecimientos como ése, se volviera episódica (autobiográfica) por estar ligada a un contexto que proporciona continuidad entre el antes y el después. En nuestro ejemplo, como la mayoría de personas pensamos que en un atraco suele haber armas de fuego, puede ser más factible que recordemos una pistola inexistente. El papel de la sugestión consiste en crear un recuerdo entre la información sugerida y la biografía de la persona que recuerda.

Las personas podemos creer que realmente percibimos la información sugerida porque cometemos un error de atribución de fuente. Creemos que la fuente de la falsa información (la pistola) está en el suceso (el atraco) cuando en realidad está en información posterior (el agente). Este es un error muy frecuente en la vida cotidiana, cuando creemos haber leído una noticia que hemos oído por la radio, o cuando recordamos erróneamente que cierto comentario lo hizo una persona cuando en realidad lo dijo otra en la misma conversación.

FACTORES QUE FAVORECEN DEL EFECTO DE INFORMACIÓN ENGAÑOSA. La información engañosa se acepta mejor cuanto menos discrepe o más encaje en el curso esperable del suceso. Dicho de otro modo, cuanto más se parezca a lo que cualquier pensaría.

Los factores que empujan a la conclusión engañosa aumentan la posibilidad de sugestión; sería el caso del conocimiento previo sobre el tema (haber presenciado un atraco antes), de las preguntas que lleven al sujeto a dar sentido a un suceso (el interrogatorio del agente) o las variables que hacen aparentes las contradicciones en el relato (la historia que están contando el resto de personas presentes en el atraco).

El efecto de información engañosa también se producirá con más facilidad cuando la fuente que proporciona la información falsa sea muy creíble (es decir, que creeremos con más facilidad al agente que a la anciana que estaba con nosotros).

FALSOS RECUERDOS Y CAPACIDAD IMAGINATIVA. El fenómeno de los falsos recuerdos apunta a la idea de que la sugestión implica que las personas imaginemos de alguna manera la información inexistente en el contexto en que hubiera debido estar (por ejemplo, recordar un grifo de cerveza en un bar, sobre una encimera en la que realmente no hay nada).

En general, aunque la información percibida (externa) implica cierto procesamiento cognitivo (interno), las primeras suelen ser más automáticas y producir menos efectos residuales en la memoria que las segundas.

Por ello, cuando se interpreta algo con cierto automatismo (lo que ocurre en el caso de los buenos “imaginadores”) es probable que su correspondiente recuerdo contenga menos información relacionada con los procesos cognitivos, haciéndose más parecida al recuerdo que se tendría si el mismo suceso fuera percibido y facilitando así la confusión sobre su fuente.

Por ejemplo, si en nuestra visita a un bar, echamos varios vistazos a la barra e interpretamos automáticamente que hay un grifo de cerveza sin detenernos a comprobar su veracidad, es mucho más probable que, cuando recordemos este episodio, el grifo aparezca de forma más natural y creíble, que si hubiéramos realizado un análisis exhaustivo de esa barra del bar en el momento en que estuvimos.

FALSOS RECUERDOS: DIFERENCIA CON OTROS CONCEPTOS. Es conveniente realizar una diferenciación de lo que conocemos como falsos recuerdos de otros conceptos que pudieran dar lugar a equívocos:

  • Un falso recuerdo no es una idea delirante. Una idea delirante es una creencia firmemente sostenida pero ilógica, es prácticamente imposible modificarla mediante la demostración y suele ser inadecuada para el contexto de la persona que la tiene. Como por ejemplo, pensar que los extraterrestres roban tus pensamientos. Un falso recuerdo se diferencia en su grado de modificación (puede ser razonado y modificado) y suele ser adecuado (coherente) con el contexto de la persona que lo recuerda.
  • Un falso recuerdo no es una mentira deliberada. Una mentira deliberada consiste en una expresión intencionada contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa; como por ejemplo, decir que no queremos salir con nuestro amigos porque tenemos que estudiar, cuando lo que queremos es salir con nuestra pareja. Por tanto, una mentira no es una creencia, cuando alguien miente no cree lo que manifiesta. En el falso recuerdo, realmente creemos lo que decimos y tenemos la misma confianza que si fuese verdadero porque para uno mismo/a es verdadero.
  • Un falso recuerdo no es una creencia distorsionada. Las creencias distorsionadas pertenecen al campo de la memoria semántica, es decir, son errores de conocimiento genérico; como por ejemplo, pensar que las personas inmigrantes son malas o que nuestra pareja nunca nos hace caso. Sin embargo, los falsos recuerdos pertenecen a la memoria episódica, no son errores de conocimiento sino fallos de contextualización autobiográfica.

EL PROCESO DE CONTROL DE LA REALIDAD (REALITY MONITORING). Algunos recuerdos tienen su origen en experiencias externas (una visita al dentista, un viaje a París, una fiesta), mientras que otros recuerdos son el producto de experiencias internas (un sueño en el dentista, imaginar un viaje a París o planear una fiesta).

Los recuerdos de origen externo parten de situaciones percibidas y más objetivas en el sentido de que han podido suceder, mientras que los de origen interno parten de situaciones generadas por la propia persona y más subjetivas, es decir, que no tienen más testigo que la persona que las imagina, piensa o sueña.

Cualquier acontecimiento, percibido o imaginado, queda almacenado de alguna manera en la memoria a pesar de que sus efectos no sean aparentes inmediatamente. Por ello, es necesario diferenciar entre errores en el almacenamiento de la información y errores en la búsqueda de la fuente de esa información. Esta búsqueda forma parte del proceso de control de realidad.

Aunque la mayoría de las personas distingue la mayor parte de las veces lo percibido de lo imaginado, es habitual que en ocasiones se atribuya a la realidad lo que es producto de la imaginación, como consecuencia de errores en el proceso de control de la realidad (reality monitoring). Es el proceso encargado de discriminar recuerdos originados a partir de la percepción y recuerdos originados a partir del pensamiento, la imaginación, la fantasía, los sueños y otros procesos internos.

El proceso de control de la realidad es importante tanto para identificar el origen de conocimientos y creencias, como el de recuerdos de acontecimientos biográficos.

El fenómeno de los falsos recuerdos parece indicar que se ha producido un error en el control de la realidad: la persona no es capaz de distinguir un recuerdo real (percibido) de un recuerdo distorsionado (creado a partir de sugestión o inferencias).

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CAUSAS DEL FRACASO DEL CONTROL DE REALIDAD. Los errores de identificación del origen de un recuerdo pueden explicarse porque o bien los recuerdos de origen externo e interno son muy parecidos y es difícil diferenciarlos; o bien se utiliza un criterio inadecuado para identificar de dónde proviene ese recuerdo.

Esto puede ocurrir cuando la información sobre el origen del recuerdo no se codifica directa ni automáticamente en el momento en que éste se crea. En otras palabras, no hay una etiqueta en cada recuerdo que indique su origen, sino que la identificación del origen del recuerdo se basa en la evaluación de otras características.

Los recuerdos originados a partir de la percepción suelen contener más información sensorial y perceptiva (detalles visuales, colores, sonidos) y contextual (tiempo y lugar) que los recuerdos de origen interno. Por otra parte, los recuerdos generados a partir del pensamiento y la imaginación tienden a poseer menos detalles sensoriales, más auto-referencias y más alusiones a los procesos cognitivos que tuvieron lugar cuando se establecieron (razonamiento, búsqueda, recuperación de otra información).

El proceso de control de la realidad también pueden implicar procesos de razonamiento basándose en información adicional almacenada en la memoria. Por ejemplo, el recuerdo de una conversación con nuestra madre puede atribuirse correctamente a un esquema sobre el conocimiento que tenemos de nuestra relación con ella (“lo habré imaginado porque ella nunca diría algo así”); igualmente, las opiniones, juicios o valoraciones de una persona pueden estar afectados por su conocimiento, acertado o no, sobre cómo funciona la memoria (“lo que se hace se recuerda mejor que lo que se piensa”).

Existen por lo menos dos mecanismos a través de los cuales podemos cometer errores en el proceso de control de la realidad:

  1. La información imaginada es muy similar a la información percibida. Por ejemplo, si imaginamos una discusión con nuestro hermano e incluimos muchos detalles visuales y auditivos podríamos crear un recuerdo que fuera muy semejante al de otra discusión que hubiéramos tenido realmente con nuestro hermano.
  2. Hay una equivocación en el criterio para identificar el origen de un recuerdo. Por ejemplo, existe cierta tendencia a pensar que los acontecimientos internos reflejan probabilidades idiosincrásicas (cada uno/a piensa lo que quiere) y los externos, probabilidades normativas (todos vemos lo mismo). Así, a la hora de identificar el origen de un recuerdo, una persona podría pensar “¿dijo ella esto?”; si la respuesta fuera que no, podría atribuirlo por error, a un sueño.

LA TOMA DE CONCIENCIA DE LA FALSEDAD DE LOS RECUERDOS. En general, el grado de confianza que dicen tener los sujetos en sus falsos recuerdos es igual que el que adjudican a sus recuerdos reales. Pero se puede llegar a tomar conciencia de la falsedad de un recuerdo si aparecen más factores que disminuyen el parecido entre la información imaginada y la percibida o si se utiliza un criterio más adecuado para determinar su origen.

En el primer caso, es decir, los factores que disminuyen la similitud entre la información imaginada y la percibida, las características contextuales y sensoriales del recuerdo son las más duraderas y son también las que habitualmente se toman como evidencia de que algo fue percibido. Por otro lado, el recuerdo de las ideas y los sentimientos experimentados en una situación es el único aspecto susceptible de crear errores entre los recuerdos percibidos y los imaginados, pero es el que más rápidamente desaparece de la memoria.

Esto indica que si hacemos algo para ser conscientes de este proceso (por ejemplo, reflexionar si durante una discusión percibimos la información o la completamos con nuestro conocimiento previo), el paso del tiempo aumenta las diferencias entre lo percibido y lo imaginado y maximiza la posibilidad de discriminar correctamente el origen del suceso.

En el segundo caso, es decir, si se utilizan criterios más adecuados para determinar el origen de un recuerdo, se puede disminuir el efecto de información engañosa mediante un examen más cuidadoso al identificar el origen de la información. Cuando se formula a las personas preguntas cerradas adoptan enseguida un criterio de familiaridad para decidir si esa pregunta es información nueva o antigua. Pero, si sólo nos guiamos por la familiaridad, es probable que no nos preocupemos demasiado por analizar las características del recuerdo que nos servirían para conocer su origen.

Por ello, si a las personas se les orienta para que hagan identifiquen el origen de la información mediante advertencias explícitas o mediante nueva información que disminuye la credibilidad de la fuente, tiende a disminuir el efecto de información engañosa.

FALSOS RECUERDOS Y PERSONALIDAD. Las personas que se caracterizan por una elevada sugestionabilidad (capacidad de ser sugestionados/as) son más vulnerables al efecto de información engañosa, entendiendo por sugestionabilidad la respuesta sumisa y acrítica a información externa a un suceso.

En personas hipnotizadas ha sido posible implantar memorias completamente nuevas. Esto se puede conseguir puesto que una de las consecuencias evidentes de la inducción hipnótica es el aumento de la sugestionabilidad.

Por ejemplo, en las personalidades de tipo histriónico, las personas muestran una elevada preocupación por las recompensas y aprobaciones externas, lo que suele privarles de una identidad independiente de los demás. Es por ello que son extraordinariamente sensibles a los pensamientos y estados afectivos de quienes desean aprobación y afecto, lo que les hace muy sugestionables.

En estas personas se dan pocos procesos reflexivos entre la percepción y el pensamiento. El comportamiento se emite antes de que los procesos de memoria y de pensamiento se hayan conectado y organizado. Esto genera un patrón de aprendizajes muy dispersos y superficiales, y una tendencia a hablar de generalidades impresionistas y a hacer juicios básicamente irreflexivos.

MEMORIA DE TESTIGOS: EFECTOS DEL SISTEMA ELEGIDO PARA TOMAR DECLARACIÓN. Cuando se desea saber qué recuerda un testigo sobre un suceso presenciado, se opta por pedirle que relate todo lo que recuerda o por hacer distintos tipos de preguntas. El recuerdo libre proporciona la recuperación más exacta, pero tiene la desventaja de ser relativamente incompleto; las preguntas por su parte hacen que el testimonio sea más completo pero más inexacto, especialmente cuanto más cerrada sea la pregunta.

Este efecto se debe a que responder a preguntas sobre lo sucedido inmediatamente después del suceso puede fortalecer el recuerdo del testigo sobre lo sucedido o lo que es más peligroso, inducirle a revivir ese suceso como la pregunta sugiere que ha sucedido (recuerda el policía preguntando si había visto el arma o un arma). Así, información adicional sobre los hechos que ha observado una persona puede ser incorporada al recuerdo de ese suceso.

Esto ocurre porque la pregunta sugestiva puede aumentar la sensación de familiaridad del detalle sugerido. Si esto se une al recuerdo de información contextual, y el detalle sugerido se evalúa como coherente con el suceso original, puede hacer que incorporemos esa información sugerida al suceso original.

A este efecto hay que añadir que los falsos recuerdos surgen más claramente tras varias entrevistas e intentos de recuperación, puesto que con cada nueva entrevista aumenta un poco más la familiaridad con la que se procesa la información, es decir, que pensar repetidamente en el suceso en cuestión, aumenta la creencia de que el suceso sugerido o distorsionado se trata de algo que efectivamente ocurrió.

CASOS HISTÓRICOS DE FALSOS RECUERDOS Y PROCESOS JUDICIALES. Los/as testigos que repiten su testimonio una y otra vez en los interrogatorios policiales o las entrevistas con abogados pueden llegar a estar extremadamente seguros/as de lo que declaran aunque estén completamente equivocados/as.

Las identificaciones erróneas de testigos oculares a veces son fruto de las limitaciones de lo que se codificó. El testimonio de testigos oculares condujo al arresto de Lawrence Berson por varias violaciones y al de George Morales por robo. Luego, un hombre llamado Richard Carbone confesó haber cometido los crímenes que les habían imputado. La gran desgracia de los hombres arrestados injustamente es que compartían con Carbone varios rasgos característicos: los tres tenían edades parecidas, llevaban gafas del mismo tipo, lucían un espeso bigote, tenían el mismo pelo oscuro y rizado, y sus rostros mostraban una estructura similar.

No es difícil imaginarse cómo se sentiría Donald Thompson, experto en memoria humana, cuando las autoridades le informaron de que iba a ser interrogado como sospechoso de violación porque encajaba con el recuerdo que la víctima guardaba del violador. Aunque se quedó perplejo ante tal acusación, Thompson tuvo la suerte de contar con una coartada irrefutable: justo antes de que se produjera la violación, Thompson estaba siendo entrevistado en directo en la televisión. Al saberse que la victima había estado viendo a Thompson por televisión antes de ser violada y que al parecer había confundido el recuerdo que conservaba de él en la pantalla con su recuerdo del violador, Thompson fue puesto en libertad de inmediato.

Se tiene noticia de casos similares a éstos. En todos, los/as testigos identificaron erróneamente a los/as autores/as porque habían tropezado con el/la acusado/a fuera del contexto del crimen. Posteriormente, no conseguían recordar cuándo ni dónde habían visto a la persona en cuestión, a pesar de conservar una fuerte sensación de familiaridad con ella.

Estos dramáticos ejemplos de recuerdos alterados demuestran que la exactitud de un recuerdo depende más de la capacidad para recordar con precisión cuándo y dónde ocurrió un suceso o para recordar la fuente correcta de la adquisición de la información que del grado de seguridad o credibilidad que se le da a dicho recuerdo.

Daniel Santacruz y Julia Silva. Psicólogos y Sexólogos de Terapia y Más.

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