Se acercan las vacaciones de verano. En ellas toma protagonismo el merecido tiempo de descanso tras el esfuerzo realizado durante el curso. Pero esto no ha de ser incompatible con el repaso de lo aprendido durante el curso escolar. Te ofrecemos algunas pautas para que tu hijo/a continúe aprendiendo sin renunciar al disfrute de las vacaciones.

Las vacaciones veraniegas suelen implicar un cambio en los hábitos familiares: los horarios se flexibilizan, se realizan otras actividades, vivimos en otra casa y, en ocasiones, con otras personas como amigos o familiares. Para evitar que esto suponga el olvido e incumplimiento de las normas familiares, resultará imprescindible anticipar al niño los cambios y establecer “las normas del verano”.

“Recuerda que tu hijo o tu hija no sólo aprende estudiando”.

Una meta que los padres suelen desear es que durante el verano el niño o la niña no pierda los hábitos de estudio adquiridos durante el curso escolar. Para ello, resulta de utilidad incorporar en “las normas del verano” un tiempo de realización de tareas de repaso y refuerzo. Pero, en muchas ocasiones lo hemos intentado y no lo hemos logrado. Algunas recomendaciones que pueden ponértelo más fácil son:

  • Planificar un horario fijo y un número de actividades a realizar diarias. Es importante que se cumpla el horario de comienzo y la ejecución de cada una de las actividades propuestas. Puede darse por concluida la sesión cuando el niño termine las tareas y se considere que están hechas correctamente.
  • A la hora de decidir el tiempo y número de actividades, procura ser realista y tener en cuenta las necesidades y características individuales de tu hijo/a. Ten en cuenta la consigna: Más vale poco bien hecho que mucho y mal o sin hacer.
  • Para que el niño/a no lo interprete como una obligación o un castigo, conviene que le informes previamente y que el horario elegido no coincida con otras actividades. Por ejemplo, mejor después de desayunar que a media mañana cuando los amigos están en la piscina.
  • Procura que el horario se cumpla pero evita ser excesivamente rígido/a. Puedes anticipar al niño lo que ocurrirá si algún día surge algún imprevisto y no se realizan las actividades, por ejemplo, se puede llegar al acuerdo de que al día siguiente se recuperará lo del anterior. De esta manera suele ser más difícil que el incumplimiento de un día signifique el abandono de la tarea el resto de las vacaciones.
  • Si se cambia de residencia, elige un lugar fijo para la realización de tareas. Lo ideal es que sea un sitio tranquilo, sin ruidos o distractores que dificulten el cumplimiento de lo acordado.

¿Qué actividades realizar? Para estar más seguro conviene que tengas una reunión con el profesor/a para que pueda recomendarte lo más apropiadas para tu hijo/a vente les viagra. Además, puedes reforzar habilidades básicas como la lectura, la escritura y el cálculo. Para ello, podéis elegir varios libros y pedir al niño que lea determinado número de páginas diarias y que realice un resumen oral o escrito. También puedes animar al niño a que escriba un diario de sus vacaciones. Otra alternativa son las ediciones de cuadernos de actividades para el verano.

Cuando el niño termine las tareas, conviene dedicar un tiempo a su revisión y aprovecharlo para felicitarle por el esfuerzo realizado.

Recuerda que tu hijo o tu hija no sólo aprende estudiando. Es importante que procures elegir un lugar para las vacaciones en el que puedas ofrecerle otras oportunidades de aprendizaje, como realizar actividades enriquecedoras y observar a sus padres realizando tareas intelectualmente estimulantes.

Julia Silva García. Psicóloga y Sexóloga de Terapia y Más.

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