¿Recuerdas a aquel profesor que logró que te gustaran las Matemáticas? ¿Cuál fue el que te ayudó a conseguir algo de lo que te sentías incapaz? Los/as maestros/as son una parte fundamental en el desarrollo de las personas. La relación que se establezca puede condicionar la motivación hacia el aprendizaje y, como consecuencia, la evolución académica y personal de los/as aprendices. Si la relación es positiva, las cosas serán más sencillas. Pero si la relación es tensa, ¿cómo pueden los padres y madres ayudar a que mejore?

El comienzo del curso escolar es una etapa de múltiples cambios. El hijo/a tendrá que enfrentarse a novedades como el cambio de compañeros/as, colegio, clase, material, normas, exigencias y a un/a nuevo/a maestro/a o profesor/a.  Ello conlleva un esfuerzo por su parte, ya que tendrán que modificar los hábitos. Mientras que muchos/as se adaptan sin dificultades, otros/as necesitan la colaboración de los adultos.  La colaboración entre padres y maestros/as será crucial para lograr la adecuada adaptación del niño/a.

10 PASOS PARA FACILITAR LA RELACIÓN DE COLABORACIÓN

  1. Antes del comienzo de curso, habla con tu hijo/a de los cambios a los que va a enfrentarse. No le cuentes sólo la cara positiva de la experiencia, sino también las situaciones y emociones negativas que pueden surgir: tensión por desconocer lo nuevo, timidez por estar con personas que no son de su entorno habitual, inquietud ante las nuevas expectativas,… Si te anticipas a las dificultades que puedan surgir podrás explicarle qué puede hacer para superarlas y no se sentirá extraño/a por sentirse de esa manera. Reflexionar sobre las metas a alcanzar y las formas de lograrlo le hará sentirse más involucrado/a en los cambios. Saber a qué nuevas normas y exigencias se enfrenta facilitará una mejor relación con el profesor y aumentará su seguridad personal.
  2. Durante los primeros días de curso, procura estar atento/a sus reacciones. No le interrogues. Aprovecha los momentos en los que exprese vivencias del centro escolar para intentar saber cómo se está enfrentando a las nuevas situaciones. En caso de que exprese ciertas dificultades, aprovecha para enseñarle a resolver problemas de forma autónoma (puedes leer https://www.terapiaymas.es/hijs-con-problemas-padres-resolutivos/).
  3. Solicita una primera reunión con el/la maestro/a o profesor/a. El conocimiento mutuo evita que tanto profesor/a como padres/madres se hagan ideas distorsionadas de cada cual. Además, en este primer encuentro podemos intercambiar información sobre el niño/a, aprovechar para conocer sus preocupaciones, expectativas, intereses, características positivas y a mejorar… con el fin de ayudarle a desarrollarse íntegramente. En este primer contacto, intenta establecer un lazo positivo y aclarar al maestro/a la intención de colaborar en la educación del niño/a y que puede contar con tu apoyo cuando lo considere necesario.
  4. Las notas informativas (sea por agenda, mails o redes escolares) y las reuniones periódicas van a permitir conocer la evolución del hijo/a en la escuela. Si las cosas van “bien” los encuentros tenderán a ser relajados y agradables puesto que escucharemos aspectos positivos. Sin embargo, es posible que las reuniones sean más incómodas en aquellos casos en los que haya que trabajar cambios en el/la alumno/a. En caso de encontrarnos ante una situación de este estilo, no olvides el fin: Lograr la colaboración del profesor /a para facilitar el sano desarrollo de tu hijo/a en el entorno académico.
  5. Ayudar a tu hijo/a no implica defenderlo a capa y espada combien de viagra par jour. Procura no llegar a conclusiones precipitadas y distorsionadas sobre la forma de educar del profesor/a. Evita caer en la crítica y , en caso de desacuerdo, aprovecha las reuniones para expresar opiniones diferentes sin descalificar las de la otra persona.  Mantén una actitud positiva y colaboradora. Escucha las quejas y demandas del profesor/a, sin interrumpir. Recuerda los potenciales de tu hijo/a.
  6. No uses etiquetas: “es un vago/a”, “es malo/a”, etc. Aunque facilitan la descripción de las personas, en realidad sirven de poco a la hora de generar cambios. Lejos de ayudarnos a comprender lo que está ocurriendo, hacen que el comportamiento parezca innato o inalterable (“es así y no lo puede evitar”), son subjetivas, imprecisas y  pueden ser malinterpretadas. Intenta explicar el comportamiento del hijo/a en términos concretos y modificables (por ejemplo, en vez de “es un vago”, procuraremos decir “le cuesta hacer los deberes y se distrae con facilidad”). Si durante la reunión detectas que el profesor hace uso de etiquetas, en lugar de ponerte a la defensiva y criticar su actitud, puedes pedirle que explique la situación en términos más claros y concretos; que te cuente los hechos, por ejemplo: En vez de “es un rebelde”, puedes preguntarle: “¿A qué se refiere exactamente con rebelde? ¿Qué hace?”, quizá conteste que no respeta los turnos de palabra, que se levanta en clase, que habla con los compañeros/as… Con esta información será más fácil hablar con el hijo/a, expresarle lo que se espera de él y generar estrategias de cambio.
  7. Si la conversación se torna tensa, aprovecha para expresar aspectos positivos de tu hijo/a y contar al profesor alguna situación en la que haya expresado algún aspecto positivo sobre el centro escolar y/o el profesor/a.
  8. Puedes utilizar diferentes frases con las que pidas apoyo y colaboración: “Ojalá tuviera todas las respuestas”, “Aunque conozco perfectamente a mi hijo/a en casa, usted conoce mejor su conducta en el entorno escolar y necesito su ayuda para lograr que sea una persona íntegra”, “¿Qué podemos hacer entre todos para ayudarle a crecer?”,… Aporta propuestas de trabajo en común para crear un plan de acción conjunto que facilite los cambios necesarios.
  9. No olvides despedirte mostrando agradecimiento por la atención y el interés prestados para ayudar a tu hijo/a. Recuerda que sois aliados, no adversarios.
  10. No hagas comentarios negativos delante de tu hijo/a. Que el/la maestro/a pierda autoridad a los ojos de tu hijo/a, puede aumentar las dificultades.  Infórmale de las conclusiones a las que se han llegado y de los cambios que se esperan por su parte. Si conoce las metas y las consecuencias, será más fácil que se implique.

Tener y ofrecer diferentes alternativas para buscar la solución común a los problemas y mantener una actitud positiva, facilitará su resolución y aumentará el bienestar de las personas implicadas: hijo/a, padre/madre y profesor/a.

 Si quieres más información, no dudes en contactar con nosotros. En Terapia y Más podemos ayudarte.

Julia Silva García.

Psicóloga del Centro de Psicología y Salud Terapia y Más.

 
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