La Navidad no sólo es un momento de fiesta, también es tiempo de recoger lo cosechado, porque para nuestras hijas e hijos supone el fin de la primera etapa del curso escolar. Para los/as que la superan con éxito, es el momento de reconocer el esfuerzo realizado y de obtener frutos. ¿Pero qué ocurre con los que traen calabazas? Desde Terapia y Más queremos ayudaros a afrontar las malas notas del primer trimestre como una oportunidad de autoconocimiento, cambio y mejora del proceso de aprendizaje.

El curso escolar es como una maratón, el/la atleta necesita de un entrenamiento constante para optimizar su rendimiento y conseguir su meta. Las marcas que obtienen en cada etapa de entrenamiento van a permitir conocer en qué aspectos debe hacer especial hincapié para mejorar los resultados en las siguientes etapas.

El rendimiento depende de muchas habilidades y optimizar todos estos recursos es una capacidad cíclica. Es decir, que por mucho esfuerzo que hagamos para estar al 100% en todo momento, nuestras habilidades tienden a oscilar: comienzan siendo mínimas y van aumentando progresivamente hasta alcanzar sus niveles máximos; tras este periodo de elevado rendimiento, irán disminuyendo hasta volver a niveles iniciales, momento en el que será necesario un descanso que permita recargar energías para poder retomar la tarea y comenzar un nuevo ciclo de rendimiento.

A lo largo del curso escolar, los estudiantes pasan por estas fases del ciclo del rendimiento. El primer trimestre coincide con la primera etapa, se trata de una toma de contacto y puesta a punto. Con el comienzo del curso, el estudiante se encuentra ante una serie de factores novedosos como los compañeros, los profesores, las diferentes asignaturas… y más aún si han cambiado de centro, si han repetido el curso, etcétera. Por ello, necesitan un tiempo que les permita conocer, adaptarse y controlar las nuevas exigencias que se les presenten. Además, durante las largas vacaciones veraniegas se pierden hábitos y se oxidan las estrategias de aprendizaje utilizadas el curso anterior.

La primera evaluación sirve para calentar y practicar técnicas y estrategias adquiridas anteriormente, y también para evaluar la necesidad de cambio en estas herramientas para tratar de optimizar el rendimiento y mejorar resultados. Las notas se convierten así en un indicador para conocer si el esfuerzo realizado es suficiente, la idoneidad de las técnicas de estudio utilizadas y/o el grado de adaptación del estudiante al nuevo entorno. Gracias a ello, los/as estudiantes, familias y profesores/as pueden analizar y evaluar tanto los puntos fuertes y los aspectos que han mejorado -para reforzarlos-, como aquellos que necesitan seguir trabajando -para tratar de ayudarles a superar dificultades-.

¿Qué hacer cuando llegan malas notas?

Castigar por tener malas notas es una estrategia que despierta mucho malestar emocional inmediato pero pocos cambios a medio-largo plazo. Te sugerimos algunas alternativas al castigo que pueden resultar más eficientes:

(1) Mientras que para los/as que van bien en los estudios la entrega de notas suele ser motivo de alegría y orgullo, para otros/as puede convertirse en un momento de angustia por las posibles represalias, de culpa por no haber hecho lo suficiente, de auto-reproches por no haber sido capaces de superar con éxito el trimestre, de frustración porque sus esfuerzos no se hayan visto compensados, de ansiedad por sentirse incapaces de sacar el curso… Recuerda que las notas son un medio para conocer las necesidades del estudiante. Aún queda mucho curso por delante, y si conoces qué está pasando, podréis poneros “manos a la obra”. Procura no utilizar etiquetas (“eres incorregible”), ni llegar a conclusiones apresuradas, (“ya está todo perdido”). Definir lo que ocurre en términos de conductas modificables, controlables y que dependen de uno/a mismo/a facilita que haya motivación hacia el cambio.

(2) Obtener información a través del diálogo con tu hijo/a es indispensable para conocer sus necesidades específicas. Para ello, busca un momento de tranquilidad, en el que no haya tensiones ni prisas. Explícale que el objeto de la conversación es poder ayudar, no culparle por los resultados obtenidos. Puedes utilizar la tabla de análisis que te presentamos a continuación para conocer de forma más concreta qué factores del estudio convienen ser reforzados y cuáles modificados.

Por ejemplo:

ASIGNATURAS RESULTADOS (NOTAS) PRINCIPALES DIFICULTADES PRINCIPALES FACILIDADES
PERSONALES DE LA CLASE PERSONALES DE LA CLASE
Matemáticas Insuficiente No entiendo algunas cosas.No hago los deberes. Tengo miedo a salir a la pizarra por si el profesor me regaña y los compañeros se burlan. Tengo buenos apuntes. Me cuesta poco estar atento porque el profesor explica bien.

(3) Una vez obtenida la información sobre facilidades y dificultades que tiene en las diferentes asignaturas, llega el momento de establecer nuevas metas y diseñar el plan de acción de cambios. Los objetivos han de ser alcanzables, concretos y realistas para que le animen a progresar en su estudio. Actúa como guía y apoyo facilitador de la toma de conciencia de la necesidad de cambio de determinados aspectos (pero evitando asumir las responsabilidades que tiene que asumir él o ella). Darle el papel activo reforzará su autonomía. En lugar de decirle lo que tiene que hacer, pregúntale qué cree que puede hacer para mejorar. Anota todas las opciones que se le ocurran. Aunque alguna parezca disparatada, puede dar ideas. Dale opiniones sobre cómo lo harías tú.

¿Qué puedes hacer para mejorar en Matemáticas?
Preguntar al profesor lo que no entienda.Quedarme al final de la clase para aclarar dudas.Hacer todos los ejercicios y problemas que ponga.Repetir ejercicios para entrenar.

Dedicar más tiempo diario a las Matemáticas.

Buscar en Internet ejercicios y problemas para entrenar.

Salir voluntario a la pizarra para vencer el miedo.

Estudiar con algún compañero/a que obtenga buenos resultados en esta asignatura.

Ir a clase de refuerzo.

(4) Acordar cuáles van a ser los cambios que se van a instaurar. Anotar por escrito los acuerdos que se establezcan facilitará el cumplimiento y servirá como recordatorio del contrato. Pensar en las consecuencias positivas que obtendrá si lleva a cabo lo propuesto. Aunque lo ideal sería que estas ventajas fueran intrínsecas (“me sentiré orgulloso”, “podré comprobar que soy capaz de lograr lo que me propongo”), al principio se puede hacer uso de refuerzos externos (“salir con los amigos media hora más”, “ir a la piscina varios días a la semana”). Suelen funcionar mejor los refuerzos sociales (salir con los amigos), que los materiales (una nueva bicicleta).

(5) Ya sólo queda poner en práctica lo acordado, que no es tarea fácil. Recuerda que cualquier cambio va a suponer un gran esfuerzo para el estudiante. Por ello, es conveniente que refuerces los cambios y avances que vaya realizando en su día a día(con elogios, sonrisas, etc.), por pequeños que parezcan. Procura mantener una actitud positiva, puesto que ello facilitará que te comunique las dificultades que le puedan surgir a lo largo del curso. No esperes a las siguientes notas para obtener información sobre cómo lo lleva. Pregúntale qué tal está, si necesita ayuda; puedes pedir cita con los profesores o el/la tutor/a para que te faciliten información sobre los aspectos positivos y los aspectos a modificar…

Promoviendo la autonomía del estudiante y favoreciendo un clima de comunicación familiar suelen conseguirse mejores resultados que con el castigo y la disciplina autoritaria constante.

No obstante, si uno de tus deseos para esta Navidad es que tu hijo/a aprenda a ser un/a estudiante eficaz, en Terapia y Más ofrecemos un Curso de Coaching en Técnicas de Estudio.

Julia Silva García. Psicóloga en Terapia y Más.

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