Los niños y niñas pequeños se divierten y disfrutan con cada parte de su cuerpo  porque aún no han aprendido a sentir rechazo, ansiedad o repugnancia al tocar o ser tocado, y tampoco han aprendido que está establecido (no se sabe muy bien por qué ni por quién) cómo deben aproximarse a su cuerpo o al de los demás.

Los niños y niñas tocan y se tocan, mordisquean, palpan, paladean, huelen, chupan, rozan, acarician, miran fijamente, exploran, se aprietan, escuchan… Tienen una curiosidad y una sed de piel inagotables que satisfacen a través de sus cinco sentidos.

Años después, cuando comienzan nuestros encuentros eróticos con otras personas ¿por qué dejamos de comportarnos como niños que disfrutan y empezamos a comportarnos como adultos que logran, que persiguen, y que compiten?

Los ejercicios que proponemos se dirigen a descubrir una nueva forma de relación. Por una vez, no vamos a buscar el coito ni alcanzar el orgasmo; durante los próximos siete días los objetivos serán cuidar la comunicación, fomentar el conocimiento mutuo, buscar el placer y satisfacer la curiosidad, en resumen, cultivar la erótica.

Antes de empezar…

  • Reservad un lugar y un momento para los encuentros. Uno de los motivos de que existan personas con bajo deseo es el exceso de ocupaciones y preocupaciones. Estamos demasiado ocupados/as, estresados/as y cansados/as. En esta vorágine es habitual que cultivar la erótica, a solas o en pareja, se convierta en un deber (en lugar de un placer) situado en el último lugar de nuestra lista de prioridades. Por eso es importante encontrar el lugar y el momento exclusivo para disfrutar.
  • Cambiad vuestros papeles. Otra de las razones para que disminuya el deseo es permanecer atrofiado/a en un rol dentro de tus encuentros eróticos. Tratar de evitar las etiquetas y combinar entre dar y recibir placer, entre ser activo/a o permanecer pasivo/a ante el placer del otro, entre tus exigencias y las mías, entre mi placer y tu placer, es una herramienta clave para volver a disfrutar.
  • Cuidad vuestra higiene corporal. Cada persona tiene sus propios olores. Algunas personas los borran con aromas, mientras que otras ignoran que desprenden olores desagradables. Una ducha puede ser una buena forma de comenzar los encuentros.
DÍA 1: ACÉRCATE.

Acercaos el uno al otro, sentados/as o tumbados/as, pero completamente vestidos/as (la ropa no ha de ser eliminada sino utilizada). Uno/a jugará el rol del explorador, y el otro/a, el del explorado.

Explorador

Explorado

– Toca a tu pareja sin preocuparte por tu habilidad, intentando comunicar tus propias sensaciones.
– Haz lo que tus manos quieran hacer.
– Sé egoísta y concentra tus sensaciones en las yemas de tus dedos, en las palmas de tus manos y en todo tu cuerpo.
– Comparte un poco, y concentra tus sensaciones en la piel de tu pareja.
– Déjate tocar, explorar, masajear, concentrándote en las sensaciones inmediatas que notas en la zona de tu cuerpo que es tocada.
– ¿Qué pasa si te relajas y te dejas llevar, sin preocuparte por el otro/a?
– Descubre partes de tu cuerpo que tenías olvidadas.

Luego, cambiaréis los papeles, al explorador le tocará ser explorado y viceversa.

Al terminar, podéis dedicar un rato a comunicaros vuestras sensaciones: ¿Cómo te has sentido en el papel activo? ¿Y en el pasivo? ¿En qué papel te encuentras mejor? ¿Qué te ha gustado más? ¿Qué te ha gustado menos? ¿Qué cambiarías y cómo?

DÍA 2: DESNUDOS.

Empezad el juego como el día anterior y continuad desnudándoos. Puede suceder que sintáis algo de vergüenza. Si estar desnudos/as os intimida, podéis empezar con las luces apagadas, confiando en vuestro tacto y en vuestro olfato. Después podéis subir gradualmente la luz.

No existe un cuerpo sin imperfecciones, la perfección es un mito. Trata de reconocer las perfecciones e imperfecciones del cuerpo de tu pareja, busca las huellas del sol, las manchas, las venas, las pecas, las cicatrices, etc. El cuerpo de tu compañero/a habla de su historia. Date permiso para mostrarte a tu pareja tal y como eres, para que conozca tu historia. Se trata de que tengáis confianza a la hora de mostraros y expresaros con vuestro cuerpo y de conocer el cuerpo del otro.

Una vez obtenido el clima de confianza, jugad al mismo juego que el primer día pero no busquéis el contacto con genitales, centraos en conocer los cuerpos desnudos.

DÍA 3: LAS COSAS POR SU NOMBRE.

Aunque el lenguaje corporal resulta más relevante, automático e instintivo, la comunicación verbal también permite expresar lo que estamos sintiendo y pensando. A veces no resulta fácil hablar de erótica y muchas palabras son interpretadas de maneras diferentes, dando lugar a malentendidos.

Por eso, el tercer día se os propone crear vuestro propio diccionario erótico en pareja, haced un listado de palabras  y expresiones adecuadas: ¿Cómo vais a llamar al pene: pene, pito, polla, verga? ¿Y al clítoris: clítoris, perla, botón, garbanzo? ¿Qué nombre preferís para la vulva: vulva, coño, chocho, chichi? Hay parejas que optan por ponerles nombres propios con su propia historia.

 

DÍA 4: VIAJE A LA CAPITAL.

En el amplio territorio de nuestros cuerpos eróticos, no podemos negar que la capital son los genitales. En los días anteriores hemos estado explorando lugares comunes que teníamos abandonados, ahora toca visitar la capital.

Comenzad a explorar vuestros genitales. Mira, huele, chupa, toca, explora… los genitales de tu pareja y déjate chupar, oler, observar, acariciar… Aunque parezca mentira, los genitales son como las caras, todos tenemos lo mismo, pero todos son diferentes. ¿Qué tienen de especial los tuyos? ¿Y los de tu pareja?

DÍA 5: BÚSQUEDA INTENSIVA DE PLACERES PROFUNDOS.

Como ya es probable que haya más conocimiento mutuo, podéis empezar a investigar los placeres de cada uno. Se trata de hacer todo lo posible para conseguir placer a través del cuerpo, sin olvidar que cada uno siente deseos distintos que dependen de biografías distintas.

Recordad que la finalidad no es alcanzar el orgasmo. Si cualquiera de los/as dos experimenta un orgasmo será maravilloso, pero no os detengáis ahí. Que la exploración corporal continúe.

No apliques una estrategia o plan previo para excitar a tu pareja. Emplea tu intuición y pídele a tu pareja que te explique lo que le gusta y excita. Podéis probar a estimularos delante del otro. Observar a cada uno auto-estimulándose ayuda mucho a que la pareja conozca los caminos del placer del otro/a.

Explorad vuestras formas de dar y recibir placer corporal y genital. Explorad también vuestras formas de decir y escuchar cómo queréis dar y obtener ese placer.

No os preocupéis si al principio se experimenta poco placer, ya que se necesita práctica para conocerse y relajarse. Siempre podéis parar y probar en otro momento. Podéis seguir con otros juegos.

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DÍA 6. EN EL LUGAR DEL OTRO.

Ponte en el lugar del otro como forma de lograr comprenderle.

Actúa como te gustaría que lo hiciera tu pareja y díselo. No hagas uso de la burla, la ironía, ni interpretes las intenciones de la pareja. Observa las sensaciones que experimentas y compórtate de acuerdo a como lo hace tu pareja. ¿Os excita y aporta placer? ¿Sentís dificultades o miedo? ¿Cómo os sentís respecto a la forma de actuar del otro? ¿Cómo os sentís si el otro se muestra más activo/a que habitualmente? ¿Y si se comporta pasivamente?

DÍA 7. RELACIONES COMPLETAS

Probablemente ya estáis preparados para que cualquier encuentro que iniciéis sea completo, pero no “completo” en el atávico sentido de “con penetración vaginal”, sino encuentros completos porque el fin es el placer y la comunicación, sin tener que llegar a nada preestablecido.

Si descubrís que os interesa únicamente el orgasmo, es recomendable parar y volver a actividades como las que os hemos contado. Quien piensa que el orgasmo es el único objetivo de una relación sexual no logra crear el clima de relación y comprensión indispensable para obtener placer (ni orgasmo, valga la redundancia).

Olvidaos de todo lo que sabéis sobre sexualidad y erótica y olvidad los pensamientos. Simplemente SENTÍOS como niños.

Julia Silva García y Daniel Santacruz García

Psicólogos y Sexólogos de Terapia y Más.

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photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/mateusd/14694497686/”>Mateus Lunardi Dutra</a> via <a href=”http://photopin.com”>photopin</a> <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>cc</a>