¿Acabas de volver de vacaciones y notas un cansancio generalizado? ¿Te gustaría seguir tirado/a en la playa viendo la vida pasar? ¿Ha sido entrar al trabajo y empezar a agobiarte? ¿Ha vuelto el insomnio? Según los “expertos”, estás sufriendo una depresión o síndrome post vacacional –y será mejor que la trates cuanto antes–. Según el equipo de Terapia y Más, no te pasa nada grave. Probablemente, es la vida.

¿Qué entendemos por síndrome post vacacional?

Si no habéis aprovechado este verano para ver la maravillosa Del revés, a estas alturas no sabréis que los seres humanos nos ponemos tristes -nos deprimimos- cuando las cosas no salen como queremos o como esperamos (suspendemos un examen o nuestra pareja no se acuerda de preguntarnos cómo ha ido), cuando aparecen eventos negativos (fallece nuestra tía o pensamos que alguien nos odia y nos critica) y también, cuando se terminan eventos positivos (nos cambiamos de trabajo o volvemos de vacaciones).

Aunque muchas empresas, servicios y sectores se empeñen en vendértelo como una enfermedad, ¡buenas noticias! no es malo sentirse mal. Si hemos pasado unas vacaciones relajantes y disfrutonas, sin horarios, comiendo paella y bebiendo horchata, quedando con tus amigos/as, disfrutando del tiempo de tus hijos/as o de tus padres, viendo películas y devorando libros… y de repente, toca volver a casa y al trabajo; lo lógico, es venirse abajo.

Y la tristeza se manifiesta en nuestro cuerpo de esa forma, nos fatiga y nos trae constantemente a la memoria los buenos momentos recién abandonados, así es imposible concentrarse. Además, si la mezclamos con su íntima amiga la ansiedad (esa oleada de agobio al tener que ponerte en marcha ya, al tener que lavar y hacer compra, al tener que ver de nuevo a tus no-tan-amigos compañeros de trabajo…), obtenemos un cóctel de nerviosismo, angustia, falta de sueño y falta de apetito.

¿Qué puedes hacer?

Repetimos, no estás enfermo/a, no tienes por qué ir al médico o al psicólogo, no tienes por qué tomar medicamentos. Estás viviendo, y la vida consiste en experimentar eventos, positivos y negativos, y aceptar y aprender de sus consecuencias.

Es más, es mucho más probable que durante las vacaciones, estuvieras ansiando volver a la rutina, con horarios establecidos, con tus hábitos y rituales, con tu levantarte y despertarte a la misma hora excepto los fines de semana y demás. En vacaciones, muchas personas echan de menos estas cosas, y eso es porque a los seres humanos, nos encantan los hábitos. Nos sentimos seguros/as y nos genera tranquilidad saber lo que va a pasar mañana. No le busques más explicación, es así.

Grandes rutinas con pequeños periodos de descanso es nuestra pauta de comportamiento óptimo. La fatiga y el cansancio se pasarán en un par de semanas, el apetito y el sueño regresarán y los nervios seguirán ahí en mayor o menor medida, dependiendo de los acontecimientos y de tu manera de manejarlos.

Y recuerda, si empiezas a notar que estas sensaciones duran más de lo que esperarías, (pongamos un mes como periodo máximo de adaptación) a lo mejor si es momento de que te pases por Terapia y Más, para evaluar y tratar las razones por las que muestras bajo estado de ánimo y/o ansiedad en tu vida. Es muy probable que aunque estas emociones se manifiesten de forma evidente durante el periodo post-vacacional, el problema vaya más allá. No dudes en contactar con nosotros. En Terapia y Más podemos ayudarte.

Daniel Santacruz. Psicólogo y Sexólogo en Terapia y Más.

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